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¡Miguel Quiroga, viejo nomás!… Así rezaba la nota publicada en Crónica Sindical en su edición de octubre de 2010, vitoreando al entonces secretario general del gremio de la hípica nacional APHARA, Miguel Ángel Quiroga, al cabo de las elecciones que lo colocaron una vez más al frente del gremio por un nuevo mandato hasta fines de 2015, fecha donde una nueva elección consagró a su discípulo Diego Quiroga al máximo cargo con Miguel acompañándolo desde la Secretaría Adjunta. Por entonces lo vivamos con la misma pasión que se viva en la popular del hipódromo de Palermo o San Isidro al jockey que lleva al triunfo al noble caballo al disco, porque Miguel Quiroga era eso, pura pasión, y así vivió toda su vida apasionado por el sindicalismo.

Ayer, 6 de abril de 2016, una vez más vivamos a Miguel Quiroga con esa misma pasión porque es la forma de homenajearlo, aunque esta vez con mucha tristeza porque este enorme dirigente y gran ser humano recibió el llamado de Dios con las primeras luces del día.

El 9 de junio de este año hubiera cumplido 67 años, una pena, justo cuando el movimiento obrero necesita más que nunca de dirigentes de su estirpe y sus quilates, Miguel se fue. Nunca olvidaremos esa firmeza y convicción para defender la causa del trabajador, su sonrisa cómplice en el momento justo, esa mano de cal y la otra de arena, esa cintura política envidiable que encaminaba el conflicto más complicado en beneficio del laburante. Ya lo están extrañando, una lástima, se fue «un peronista fuera de serie».

“Lo fundamental es que el dirigente gremial sea un trabajador más, así sea el secretario gremial, el secretario general o el dirigente que sea, porque el gremio es de todos, lo tenemos que compartir de la misma manera y unir fuerzas en pos de los derechos y principios del conjunto, de todos los trabajadores”, decía Miguel aquel 16 de septiembre de 2010, lo mismo que
dijo en todo momento, y que nos señaló en un reportaje a principios de los ’90 cuando siendo secretario gremial fuimos a verlo en el anexo que él y todos conocían como «la gremial», que estaba ubicada en medio de los boxes allá en el Hipódromo de Palermo cerca de la salida de Olleros, donde siendo el secretario gremial estaba siempre ocupándose de los problemas y
necesidades de la gente, siempre rodeado del afecto de sus pares, los trabajadores, simplemente porque era eso, un trabajador más.

¡Hasta siempre querido compañero Miguel Ángel Quiroga!

COMISIÓN DIRECTIVA

APHARA

Ciudad de Buenos Aires, 7 de abril 2016